Te imagino lleno de vida, de ilusión y encanto,
forjando ideas, versos y cantos
a tu pueblo, a tu tierra y absorviendo
ese verdor iluminado por el sol,
esa luz inconfudible y única que da el campo;
tus sueños hacerlos realidad querías,
y por eso a Madrid te irías
para hacer que tu ser viviera y palpara
en buena armonía, lleno de dicha,
los ideales que en tu campo forjaras.
Pero, ¡ay!, la desgracia te vino un día,
y tus huesos, a la carcel, a parar irían.
Pero este encierro de tu cuerpo a tu alma
encendería y animaría,
esribiendo a mansalva emocionantes poesías

escrito por: Ana Iniesta Molina

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